Cómo evitar multas con la nueva Ley de Protección de Datos Personales.
En el mundo de los negocios, especialmente en emprendimientos y pymes, es común que la recopilación de datos personales ocurra de manera casi invisible. Un formulario de contacto en la web, una lista de correos para enviar promociones, el registro de clientes en una aplicación de delivery o incluso el almacenamiento de currículums en un correo electrónico: todo esto constituye tratamiento de datos personales.
Con la entrada en vigencia de la nueva Ley de Protección de Datos Personales en Chile, estas prácticas habituales estarán bajo un escrutinio mucho mayor. Lo que antes podía pasar desapercibido, hoy puede significar sanciones económicas severas y un golpe a la reputación de tu negocio.
¿Qué se entiende por datos personales?
La ley considera dato personal toda información que permita identificar directa o indirectamente a una persona natural. Ejemplos:
- Nombre y RUT de un cliente.
- Dirección de correo electrónico.
- Número de teléfono.
- Dirección de despacho.
- Historial de compras o preferencias de consumo.
Incluso información técnica, como la dirección IP desde donde un usuario navega en tu sitio web, puede ser tratada como dato personal si permite identificar al cliente.
¿Cómo podrías estar recopilando datos sin darte cuenta?
Muchos empresarios creen que solo están recopilando datos “formales” cuando piden un RUT o un contrato firmado. La realidad es que las empresas obtienen información de clientes en múltiples puntos de contacto:
- Redes sociales: cuando un cliente te escribe por mensaje directo para pedir una cotización.
- Marketing digital: cuando usas herramientas como Google Analytics o Meta Ads, que recolectan cookies y datos de navegación.
- Eventos presenciales: cuando anotas manualmente los correos de asistentes para enviarles una promoción después.
- Atención al cliente: cuando registras en un Excel las preguntas o quejas de tus clientes.
Si tu negocio hace alguna de estas acciones, ya estás tratando datos personales y por lo tanto debes cumplir con la nueva normativa.
Las multas no son un detalle menor.
A diferencia de la legislación anterior, la nueva ley contempla sanciones económicas mucho más elevadas. Estas pueden ir desde decenas hasta miles de unidades tributarias mensuales (UTM), dependiendo de la gravedad de la infracción.
Por ejemplo:
- No informar al cliente sobre qué datos se recopilan y con qué fin → multa.
- Usar datos para un fin distinto del informado (ej: enviar publicidad sin consentimiento) → multa.
- No proteger adecuadamente la base de datos y sufrir una filtración → multa + riesgo reputacional.
Buenas prácticas para evitar problemas.
Adaptarse a la nueva Ley de Protección de Datos no tiene por qué ser un dolor de cabeza si comienzas desde ahora a implementar medidas básicas:
- Revisa cómo recolectas datos.
- Haz un mapa sencillo de todos los puntos donde tu negocio obtiene información de clientes.
- Informa de manera clara
- Si usas formularios, incluye siempre una política de privacidad breve que explique para qué se usarán los datos.
- Solicita consentimiento expreso.
- El silencio del cliente ya no vale. Necesitas que acepte activamente (por ejemplo, con un “checkbox” en tu web).
- Usa los datos solo para el fin declarado.
- Si pediste el correo para enviar la boleta, no puedes usarlo automáticamente para enviar promociones.
- Protege tu base de datos
- No basta con tener los datos en un Excel en tu computador. Considera medidas de seguridad mínimas como contraseñas seguras, backups y acceso restringido.
Prevenir es más barato que sancionar.
La nueva Ley de Protección de Datos Personales en Chile busca alinear al país con estándares internacionales y dar mayor seguridad a los consumidores. Para las empresas, esto significa la necesidad de cambiar la cultura interna respecto al manejo de información.
Implementar políticas de privacidad claras y revisar cómo se gestionan los datos no solo te ayudará a evitar multas, sino que también generará confianza en tus clientes, un activo cada vez más valioso en mercados competitivos.
Ángela Montiel Báez
Abogada Corporativa.