¿y cuándo no conviene usarla?
Si eres emprendedor en Chile, seguramente ya escuchaste hablar de la Sociedad por Acciones (SpA). En los últimos años se ha convertido en la forma societaria más elegida para iniciar un negocio. ¿Por qué? Porque es flexible, rápida de constituir y permite crecer sin mayores trabas.
Pero ojo 👀: no siempre es la mejor opción. En este post te cuento cuáles son sus ventajas, y en qué casos puede ser un error elegirla.
Ventajas de la SpA para emprendedores.
- Se puede constituir con un solo socio.
A diferencia de una Sociedad de Responsabilidad Limitada (SRL), no necesitas buscar un “socio de papel” solo para cumplir con el requisito legal. Puedes empezar solo y abrir la puerta a nuevos inversionistas más adelante. - Facilidad para incorporar o salir de socios.
El capital de la SpA está representado en acciones, lo que facilita vender o transferir participación sin trámites engorrosos. Ideal si piensas levantar inversión o invitar nuevos socios en el futuro. - Flexibilidad en su administración
Puedes organizar la administración a tu medida: designar un gerente general, establecer un directorio o simplemente manejarla tú mismo. La ley te da libertad para definirlo en los estatutos. - Responsabilidad limitada
Los socios responden solo hasta el monto de sus aportes, protegiendo su patrimonio personal frente a deudas de la empresa. - Constitución rápida y barata
Gracias a la plataforma “Tu Empresa en un Día”, puedes crear una SpA online en pocas horas y sin necesidad de ir a notaría (aunque en algunos casos igual conviene firmar una escritura tradicional).
¿Cuándo la SpA no conviene?
Aunque tiene muchas ventajas, no siempre es la mejor alternativa. Estos son algunos casos en que podrías preferir otro tipo de sociedad:
- Negocios familiares pequeños.
Si solo quieres un negocio estable, sin pensar en abrirlo a inversionistas externos, una Sociedad de Responsabilidad Limitada (SRL) puede ser más adecuada: es más cerrada y protege mejor la entrada de terceros. - Empresas que buscan transmitir confianza institucional.
En ciertas industrias más tradicionales (como construcción, concesiones o contratos con el Estado), una Sociedad Anónima Cerrada puede dar más formalidad y credibilidad frente a bancos o grandes clientes. - Cuando se requiere estabilidad en la propiedad.
En la SpA es muy fácil transferir acciones, lo que puede ser un riesgo en negocios donde los socios quieren mantener control total. En cambio, en una Ltda., la entrada de nuevos socios requiere el consentimiento de todos. - Casos de alta fiscalización.
Si tu empresa estará sometida a fuertes controles regulatorios (por ejemplo, en seguros, banca o AFP), probablemente la SpA no sea suficiente. Ahí la ley exige sociedades anónimas con reglas más estrictas.
Entonces, ¿qué conviene hacer?
La SpA es la favorita de los emprendedores chilenos por su versatilidad, rapidez y facilidad para atraer inversión. Es ideal si tienes un negocio con miras a crecer y abrirte a nuevos socios.
Pero si lo que quieres es un negocio cerrado, familiar y estable, quizá una Ltda. sea mejor. Y si apuntas a proyectos grandes con fuerte supervisión o financiamiento bancario, una Sociedad Anónima puede darte más respaldo.
En conclusión, no hay una fórmula única. La SpA es una gran herramienta, pero antes de elegir, piensa en la proyección de tu negocio, el nivel de control que quieres mantener y el tipo de socios o inversionistas que planeas incorporar.
Cada emprendimiento es distinto, y elegir bien el tipo de sociedad puede ahorrarte problemas en el futuro. Si aún tienes dudas sobre qué camino seguir, siempre es recomendable conversar con un equipo jurídico especializado. En Inicia Legal contamos con la experiencia para guiarte, y puedes contactarnos a través de nuestros canales habituales.
Ángela Montiel Báez
Abogada Corporativa.